Análisis bajo EASA GM 66.A.20
En el mundo del mantenimiento aeronáutico, pocas expresiones generan tanta confusión como “simple test”.
¿Puede un técnico B1 realizarlo sin apoyo de un B2? ¿Qué entra en esta categoría y qué no? ¿Dónde está el límite?
Hoy analizamos qué se considera un simple test bajo la normativa EASA, concretamente según la Guía GM 66.A.20(b)2, y qué implicaciones tiene esto para las organizaciones Part-145 que autorizan tareas limitadas.
¿Qué es un simple test según la EASA?
La Guía de Material Interpretativo GM 66.A.20(b)2 establece los criterios que debe cumplir una prueba para ser considerada “simple” y, por tanto, certificable por un técnico B1 sin la participación de un B2 (aviónica).
Según la guía, un simple test es una prueba funcional sencilla que cumpla todas las siguientes condiciones:
- No requiere interpretación de datos: el resultado debe ser claramente «apto/no apto».
- Usa equipos que el técnico B1 está habilitado para utilizar.
- No implica intervención en sistemas complejos de aviónica o configuración de software.
- La documentación técnica permite realizarla de forma segura y sin ambigüedad.
Ejemplos de simple test válidos
Según la interpretación de EASA, estos serían ejemplos adecuados:
- Comprobación de continuidad con multímetro en un conector
- Prueba funcional de luces exteriores
- Testeo de calentadores de sondas (pitot, TAT) desde la cabina
- Verificación de encendido/apagado de ventiladores o bombas
- Comprobación de funcionamiento básico de relés
🔎 Importante: Todas estas tareas deben estar debidamente incluidas en el MOE de la organización y en la autorización individual del técnico.
Ejemplos que no se consideran simple test
Algunas tareas que a simple vista podrían parecer simples, no lo son bajo el criterio de EASA:
- Prueba de sistemas de navegación (ILS, DME, VOR)
- Calibración de instrumentos o sensores
- Verificación funcional de sistemas de gestión de vuelo (FMS)
- Pruebas automáticas con BITE (Built-In Test Equipment) que arrojan códigos a interpretar
- Activación de software o modificación de configuración de aviónica
⚠ ️ Aunque no impliquen intervención física, requieren interpretación técnica, por lo que deben ser realizadas por personal B2.
¿Qué debe tener en cuenta una organización Parte-145?
Las organizaciones deben ser especialmente rigurosas al definir qué tareas se autorizan a cada categoría de licencia.
Recomendaciones prácticas:
- Incluir una lista clara de simples tests aprobados en el MOE o en una instrucción técnica interna.
- Formar al personal B1 sobre los límites de sus autorizaciones.
- No asumir que un equipo simple = tarea simple. El criterio es funcional, no solo instrumental.
- Evitar autorizaciones genéricas como “puede realizar cualquier simple test”. Es mejor enumerar ejemplos concretos.
- Revisar auditorías pasadas o no conformidades relacionadas con autorizaciones cruzadas.
✈️Una mala interpretación puede llevar a certificados de liberación erróneos —y eso compromete la trazabilidad y la aeronavegabilidad.
En resumen: lo simple no siempre es sencillo
El concepto de simple test existe para dar agilidad operativa, pero mal gestionado puede generar ambigüedad y errores.
La clave está en la documentación, la formación y la supervisión técnica. Cuando estos tres pilares están alineados, el sistema funciona de forma segura y eficiente.
¿Tu organización tiene bien definido qué tareas simples pueden hacer los B1?
Si no estás seguro, este es un buen momento para revisar procesos, actualizar procedimientos y reforzar la formación interna.
Porque en mantenimiento aeronáutico, hasta lo “simple” debe hacerse con criterio.







